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SOCIEDAD CÍRCULO BÉTICO DE SEVILLA circulobetico@yahoo.es

NOS SUMAMOS AL 15-J. ¡EL CÍRCULO BÉTICO VA, BETIS!

NOS SUMAMOS AL 15-J. ¡EL CÍRCULO BÉTICO VA, BETIS!

Manifiesto: Ni un día más. Otro Betis es necesario. Los béticos decidimos

La Sociedad Círculo Bético de Sevilla,  constituida legalmente en asociación en 2007, se adhiere al manifiesto de la Asociación Por Nuestro Betis:

Como consecuencia de los dolorosos momentos que están viviendo el Real Betis Balompié y el beticismo, la Asociación de Béticos de Base “Por Nuestro Betis”, expone a la sociedad civil bética el siguiente Manifiesto para su discusión y adhesión. 

 

A día de hoy, el Real Betis Balompié, S.A.D., se encuentra en una situación dramática, no  sólo deportiva, sino también económica e institucional, habiéndose producido incluso una grave fractura social.

 

La trasnochada e ineficaz gestión del actual consejero delegado, Manuel Ruiz de Lopera, su desprecio a la cultura democrática que ha de presidir una institución fundamentada en el sentimiento de cientos de miles de personas, sus continuas mentiras sobre el porcentaje accionarial de su propiedad, su endiosamiento hasta la paranoia, su gestión del Real Betis Balompié incursa en un proceso judicial por la posible comisión de distintos delitos societarios, de falsedad documental y de apropiación indebida, sus malas prácticas fiscales que ya le han valido una condena por delito fiscal y cuantiosas deudas con la Hacienda Pública, su enfermiza  obsesión por ocultar información a los accionistas en las Juntas Generales de Accionistas, (por lo que ya ha recibido una sentencia condenatoria), sus erráticas y costosas decisiones deportivas, faltas de la más mínima planificación, su particular modelo de gestión de la sociedad a través de empresas interpuestas bajo su control en una absoluta opacidad y su incapacidad para organizar al Real Betis y dotarlo de estructuras propias del siglo XXI, todo junto, ha provocado no solo enormes pérdidas económicas y deportivas a nuestro Real Betis Balompié, sino también el deterioro extremo de la imagen de la entidad, el daño a su dignidad e historia, y la falta continua de respeto a un sentimiento de cientos de miles de béticos.

 

El tiempo para que el Sr. Lopera pudiera salir del Betis con la cabeza alta pasó. Ahora serán los  Tribunales de Justicia los que pondrán a cada uno en su sitio; Todo el daño causado a esta institución lo va a tener que reponer, euro tras euro, indignidad tras indignidad.

 

Hoy es el primer día de una nueva era para el Real Betis Balompié. El Betis de Lopera ha muerto. Su Betis nunca fue el Real Betis Balompié de nuestros padres y abuelos, y desde luego no será el Betis del mañana, el que habremos de legar a los que nos sigan, a nuestros hijos y nietos. Ha terminado una situación que ha durado demasiado. El Beticismo y la sociedad civil en general no pueden seguir consintiendo que un señor que solo tiene el 51 % del capital de una sociedad anónima deportiva, y que ha cometido deslealtades con el resto de propietarios, continúe imponiendo su voluntad a cientos de miles de personas que son las que verdaderamente sustentan la entidad y son su única razón de ser. Ni es sano para la entidad ni para él mismo. Y por ello la Asociación de Béticos de Base “Por Nuestro Betis”, a través de este manifiesto demanda un cambio radical en la gestión de la entidad.

 

Recuperar la sociedad para los béticos, crear una estructura organizativa que la haga eficaz, dinámica y competitiva en su mundo, aumentar sensiblemente la fortaleza y la dimensión de la entidad, y consolidarla entre las cinco mejores de nuestro país, ese es el objetivo que nos proponemos y que estamos convencidos que podemos lograr si todos los béticos nos lo proponemos.

 

Porque tenemos la absoluta convicción de que otro Betis no solo es imprescindible sino que es absolutamente posible y viable si los béticos quieren; diversos profesionales del mundo de la empresa y de la gestión deportiva han dedicado su tiempo a analizar un modelo real e ilusionante para nuestro club. El resultado es un Plan Estratégico para el Real Betis, en el que se incluye:

 

-         Un análisis del modelo actual del club y las causas de su inviabilidad en el contexto del fútbol actual.

-         Una nueva visión del Real Betis Balompié, bajo la filosofía del tradicional Manque Pierda,

-         Un ambicioso programa social, basado en la atención y el fomento del beticismo, el mayor patrimonio del club.

-         Un modelo de organización y gestión basado en la profesionalización y la responsabilidad.

-         Un razonable planteamiento de actuaciones en el área deportiva que incluye la recuperación de nuestra cantera.

-         Un completo Plan de Comunicación y una extensa estrategia de acciones comerciales y de marketing.

-         Por último, se incluye una detallada cuantificación económica que valida la viabilidad de estas actuaciones Marketing.

 

Por todo ello, esta Asociación propone:

 

1º) La dimisión inmediata del Consejo de Administración actual del Real Betis Balompié, S.A.D., circunstancia que solo requiere la realización de un ejercicio de responsabilidad por parte de los Consejeros: Marcharse cuando el fracaso es tan estrepitoso; y no seguir apoyando al único máximo dirigente del Betis que lo ha bajado dos veces a Segunda División.

 

2º) Convocar de forma urgente una Mesa que reúna a los accionistas actuales, al Peñismo y a las fuerzas vivas de la sociedad civil bética, cuyo único objetivo sea la configuración de un Consejo de Administración Provisional en el que todos los accionistas se vean representados y que se plantee como objetivos inmediatos:

 

-         Encargar una auditoria externa sobre las cuentas del club y exponer la realidad de la situación económica.

-         Tomar las decisiones más urgentes en términos deportivos, sociales y económicos, que nos permitan comenzar la próxima temporada con garantías. Para ello será necesario el compromiso de béticos con capacidad económica suficiente que, estamos seguros, no le fallarán al Betis en este trance histórico.

-         Iniciar un proceso de transmisión del paquete accionarial mayoritario, velando porque los procesos que se articulen para ello, garanticen el mayor reparto del capital social del Real Betis Balompié, S.A.D., impidiendo así que vuelvan a repetirse situaciones como las que lamentablemente estamos viviendo.

-         Compromiso de convocar en el plazo de 6 meses una Junta General Extraordinaria que, basada en los principios de legalidad y respeto a los Estatutos del Club, permita a los accionistas poder presentar de forma pública sus candidaturas y programas de gestión para el club.

 

3º) En caso de que por parte del actual Consejo de Administración y de quienes controlan el paquete mayoritario no sean atendidos los planteamientos anteriores, la Asociación “Por Nuestro Betis” solicitará, en la marco legal procesal oportuno, la suspensión de los derechos políticos del paquete accionarial titularidad de FARUSA, y de los de aquellos consejeros implicados en la gestión de la sociedad en los últimos años, en el que se ha venido cediendo sistemáticamente los ingresos de la entidad a terceras empresas vinculadas a FARUSA y al Sr. Ruiz de Lopera, y que ha resultado objetivamente lesivo en términos sociales, institucionales, empresariales, societarios, de imagen, económicos y deportivos para la sociedad Real Betis Balompié, S.A.D., y para sus accionistas minoritarios, sus abonados y simpatizantes en general.

 

Esta Asociación de Béticos de Base seguirá, por su parte, sindicando acciones de los accionistas que de verdad sí salvaron al Betis en el año 1.992, compartiendo con todos el Plan Estratégico del Betis de futuro, y trabajando con la Liga de Juristas y demás accionistas participantes en las demandas en curso, siempre confiando en la labor y las decisiones de la Justicia.

Solicitamos a la sociedad civil bética (Peñas, asociaciones, colectivos, accionistas, socios, simpatizantes, ...) que se adhieran a este manifiesto. Creemos que ha llegado el momento en el que el cambio es necesario: Los béticos decidimos. Un futuro mucho mejor nos espera.

Viva el Betis Manque Pierda.

Rechazo a los precios del domingo: ¡Reventemos el estadio del Betis!

Rechazo a los precios del domingo: ¡Reventemos el estadio del Betis!

La Sociedad Círculo Bético de Sevilla suscribe íntegramente la carta de protesta de la peña bética Betisweb (www.betisweb.com) a raíz del abusivo precio de las entradas del partido Real Betis Balompié-Valladolid C.F:

Desde la Sociedad Círculo Bético queremos comunicar nuestra profunda preocupación por la escasa repercusión que tuvo en las gradas de nuestro estadio la leve rebaja del precio de las entradas efectuada por el club para el partido ante la U.D. Almería.

Por todo ello, expresamos nuestro absoluto rechazo a la política de precios anunciada por el club ante el importantísimo encuentro del próximo domingo ante el Real Valladolid C.F, considerándola como una tomadura de pelo a la vista de los precios fijados para los anteriores partidos disputados en el Ruiz de Lopera,donde se aprecia una subida sustancial del precio de las localidades (entre 40-80 euros por los 20-35 euros fijados la semana anterior,o los 30-60 euros del día del Real Sporting de Gijón S.A.D) para una vez efectuado el 50%,dejar los precios aproximadamente como la semana pasada, como muestra, adjuntamos los precios de sendos partidos,para que cada cuál pueda sacar sus conclusiones a la rebaja propuesta:

Consideramos que desde el Consejo de Administración no se han tomado las medidas necesarias para llenar el Estadio Ruiz de Lopera al objeto de crear un ambiente festivo que empuje a nuestro equipo hacia la victoria en el partido más importante de la temporada. Hecho que desde esta asociación lamentamos profundamente, y es que no vale con pregonar por todos los medios que debe haber unión y que la afición debe responder, algo que es el denominador común a lo largo de ésta y las últimas y calamitosas temporadas, sino que hay que pregonar con el ejemplo.

A pesar de todo, desde el Círculo Bético estamos convencidos de que la fiel afición bética estará a muerte al lado de su equipo en estos duros momentos, y que entre todos conseguiremos sacar adelante este partido.

SENTIR, LUCHAR, GANAR… PODEMOS!!

El río Betis nace en tus ojos

 

ALBERTO GARCÍA REYES

Tormenta de verano. A la hora del membrillo cae sobre el río toda el agua de su cauce. Llueve. Para que Sevilla se empape de Betis. Jarrea o sale el sol. Porque el día fluye como fluyeron los cien años precedentes. Lluvia y, de súbito, un rayo de sol. Eternas tinieblas y, de repente, un haz de luz.

Y con el agua de los charcos llegando a los tobillos, con el fango hasta los corvejones, como siempre, la memoria te invita a emprender un viaje por el último siglo de la Historia.

No es exactamente un recorrido por los hitos que aparecen en los libros lo que te apetece hacer. Prefieres recordar a ráfagas cosas que sólo tú has vivido. ¿Recuerdas la primera vez? Tu abuelo te contaba películas de unos indios vestidos de verde que siempre acababan perdiendo, pero que jamás se daban por vencidos.

Tu padre añadía en tu carta a los Reyes Magos una camiseta de rayas verdes y blancas. Todavía conservas la primera, que era de algodón y llevaba el número tres, cortado en cuero, cosido a la espalda. Camiseta de trece barras para meterse en camisa de once varas. Jugabas el partido de tu barrio con el verde ceñido a tu pecho.

Coleccionabas estampitas para rellenar álbumes en los que no estaba el Betis, porque aquel libro sólo recogía a los equipos de Primera. Pero tú te sabías de carrerilla la alineación. La de Segunda, la de Tercera y la de las gestas. Urquiaga, Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Adolfo, Timimi, Unamuno, Lecue y Caballero. Cero a cinco en Santander. 1935. Esnaola, Bizcocho, Sabaté, Biosca, Cobo, López, Alabanda, Cardeñosa, García Soriano, Megido y Benítez. Dos a dos en el Calderón y parada de Esnaola a Iríbar. 1977.

Después, con el tiempo, te paraste a pensar en que los dos goles de la primera Copa del Rey los metió López. ¿Qué ha sido de López? Más tarde, con sosiego, caíste en la cuenta de que en ninguna de aquellas dos alineaciones estaban Luis del Sol, Rogelio o Gordillo, el gran triunvirato de la historia bética.

Después vendrán Esnaola, Cardeñosa, Eusebio Ríos y Joaquín. Pero en la primera página de tu memoria están Del Sol -qué nombre más idóneo para triunfar en Heliópolis y para un día como el de ayer-, el Pata de Caoba de Coria y el Vendaval del Políngano.

Tú sólo has visto jugar a Rafael, pero has heredado de tus castas la veneración por los otros dos. Y el respeto a cualquiera que haya pisado esa yerba, desde Montiel a Tenorio. Ay, Tenorio, viejo Tenorio. Cómo supiste cumplir tu juramento de hacer de la casa del Betis la tuya propia. El viejo Tenorio, padre del utillero Alberto, sirva de paradigma del beticismo. Estaba su hijo Benito haciendo la mili en Madrid. Y una mañana lo llamó su Manolo para sacarlo de su casa, que su casa estaba en el Gol Sur. El viejo jamás salía de allí si no era para ir a ver al Betis en otro campo. Ese domingo jugaba en Valencia, contra el Levante. «Venga, viejo, que nos vamos para allá». Y a la altura de Manzanares el viejo se escamó. El coche siguió para Madrid. Al rato, su Manolo lo metió en el cuartel y lo puso delante de Benito. El viejo abrazó a su hijo, pero al momento le tomó un metro y le dijo: «Benito, mi arma, yo me alegro mucho de verte, pero me habéis engañao y ahora estoy sufriendo porque no sé cómo va er Beti». Ole. No siente el que no padece.

Llueve mucho sobre el río Betis. Y sobre tu recuerdo. La tormenta te lanza relámpagos de miseria. De años de arrastre. De tardes enfangadas contra el Sabadell o el Sestao. De goles en el descuento. De un clamor espeluznante aquella noche del Tenerife: «¡Betis, Betis!». De una llorera inconsolable cuando el árbitro pitó el final de aquella promoción ante el Coruña apenas unos días antes de que Lopera apareciera por el Villamarín por primera vez. El chaparrón tapa todas las lágrimas. Infinito caudal de llanto. Porque el Río Betis no nace en Cazorla, no. El manantial del que fluye el Betis está en los ojos de cada bético. Lágrimas por Ignacio Sánchez Mejías a las cinco en punto de la tarde. Romancero lorquiano de peloteros de mentira. Inmensa petenera.

Desde el 12 de septiembre de 1907, hace ahora cien años, hay una duquela en Sevilla que te arrasa la memoria. Una pena negra que va más allá de perdomos, retameros, manueles, galeras y bajuelos. Una amargura que se ufana de la calamidad. La gran duquela del beticismo secular está, manque pierda, en sus adentros, en su esencia. Quizás has tardado cien años en descubrirlo: el Betis pierde cuando gana y gana cuando pierde. Dios lo eligió para ser así. Por eso está lloviendo tanto hoy. Por eso es tan plomizo el horizonte esta tarde. Por eso eres del Betis. Porque Dios te ha elegido.

Enhorabuena.

La verdadera antigüedad del Betis

La verdadera antigüedad del Betis

MANUEL CARMONA, HISTORIADOR DEL REAL BETIS

El Real Betis Balompié fue producto de la fusión del Sevilla Balompié y del Real Betis Foot-Ball Club (equipo escindido del Sevilla Football Club) en diciembre de 1914, pero no nació como un nuevo equipo sino que por el cambio de denominación del Sevilla Balompié heredó la antigüedad de ese gran club, fundado en 1907. Así se puede comprobar consultando el libro de Registro de Asociaciones de 1906 que se conserva en la Delegación del Gobierno en Andalucía y al que más adelante nos referiremos.

Anteriormente al Sevilla Balompié, hubo en Sevilla un equipo llamado Sociedad de Foot-Ball Club no Sevilla Foot-Ball Club, cuya existencia aparece en el ejemplar de 1906 de la prestigiosa y documentada “Guía Oficial del Comercio y de la Industria de Sevilla y su Provincia”, en la que se recogen los datos referentes a la ciudad del año anterior y cuyo texto se inserta a continuación. Posteriormente, dicho club no vuelve a ser citado en ningún otro ejemplar de la referida publicación, lo que nos demuestra que ha dejado de existir.

Tras la disolución de ese equipo es cuando aparece el Sevilla Balompié y, sobre un año después, el Sevilla Foot-Ball Club, como se demuestra por medio de la portada de “EL LIBERAL” del 31 de octubre de 1908 en la que aparece la noticia de la fundación del Sevilla Foot-Ball Club, que dice literalmente como sigue:

"DE SPORT
Sevilla Foot-ball Club

Ha quedado definitivamente constituida en esta ciudad una Sociedad de "foot-ball" que piensa dedicarse a la propagación, desarrollo y ejercicio de tan difícil juego. El entusiasmo que reina entre sus socios nos hace esperar que pronto podrán hacer frente a los mejores equipos españoles. Provisionalmente tienen fijado su campo de juego en el Prado de San Sebastián, donde celebran todos los jueves y domingos por la tarde interesantes partidos de entrenamiento entre los equipos de dicho club.

Van apuntados unos 80 jóvenes que forman cinco equipos del Sevilla F. C. título de la simpática Sociedad creada. De los proyectos que abriga su Junta directiva nada podemos decir por ahora, hasta tanto que los respectivos equipos de "sportmen" reciban su uniforme de juego, compuesto de una camiseta blanca con franja roja y calzón blanco, que esperan tener dentro de breves días.

Sólo sí, adelantaremos la noticia de que se aspira a luchar muy en breve contra los equipos de Huelva y Gibraltar, cuando bien entrenados los jugadores conozcan a la perfección las difíciles combinaciones de dicho “sport”."

Por medio de ambas informaciones parece bien claro que el Sevilla Balompié y, por consiguiente, el Real Betis Balompié, es el equipo más antiguo de la ciudad. Pero, aún localizamos otra prueba más palpable que avala la noticia aquí facilitada. La misma está recogida en el Libro Registro de Asociaciones que se conserva en la Delegación del Gobierno en Andalucía, que con anterioridad citamos. Dicho libro es una copia del que se destruyó en 1906, en el que estaban anotadas las entidades existentes en Sevilla tras la propagación de la Ley que establecía el registro oficial en el Gobierno Civil de las entidades constituidas y de las que se fundaran con posterioridad. En la primera página de este libro, el encargado del negociado escribe que se ha procurado aquilatar en todo lo posible, la exactitud de los asientos, apelando a datos suministrados por certificaciones de las Autoridades locales a cuya responsabilidad quedan las inexactitudes que hayan podido cometerse.

Pues bien, en el asiento número 283 de ese libro, aparece registrado el Sevilla Balompié, el 1 de febrero de 1909. El nombre de dicho club está tachado y sustituido por el de Real Betis Balompié, una vez que se produjo su cambio de denominación en 1914. En la hoja siguiente y en el mismo número de asiento, aparece la siguiente acotación: "Con fecha 26 de agosto 1915 se reforman los Reglamentos fusionándose con esta Sociedad (se refiere al Sevilla Balompié) la denominada Sociedad Real Betis Foot-Ball Club y desde esta fecha en virtud de R. O. 23 de diciembre de 1914 se denominará Real Betis Balompié". En suma, que, como quedó apuntado con anterioridad, no se constituye un nuevo club, sino que se procede al cambio de denominación del Sevilla Balompié, único equipo, de los dos que se fusionaron, que aparece inscrito en el susodicho Libro Registro de Asociaciones, cuyo asiento se reproduce arriba.

Pero aún queda otro dato, aún más revelador, que apoya sin duda de ninguna clase nuestra afirmación de que el Real Betis Balompié es el equipo más antiguo de Sevilla. Cinco asientos más abajo del que ocupa el Real Betis Balompié, en el número 288, aparece inscrito el Sevilla Foot-Ball Club con fecha 4 de marzo de 1909. O sea, un mes y tres días después de que lo hiciera el Sevilla Balompié. Y ojo, aquí ya no hablamos de hechos oficiosos, sino oficiales que son irrebatibles y no están a expensas de especulaciones, hipótesis o comentarios de personas que vivieron o no en la época que nos ocupa. Aquí sí que ya no existe posibilidad de manipular la historia como algunos hicieron con total impunidad. En la página siguiente del Libro Registro de Asociaciones al que nos referimos, en el mismo número de asiento, se inserta una acotación referente a un cambio de Reglamento del Sevilla Foot-Ball Club, realizado el 27 de junio de 1914.

Indicar que en otro libro de los que se conservan en la Delegación del Gobierno en Andalucía, que como el anterior no es copia de ningún otro, aparece registrado un Sevilla F. C. y en su asiento se hace constar que se ignora su fecha de inscripción.

Sin embargo, dicho registro se haya incluido entre los de las entidades inscritas en el último tramo de la década de 1930. Concretamente, entre el de la Sociedad Nuestra Señora de la Vega (1 de marzo de 1937) y el de la Sociedad de Socorros Mutuos “La Confianza” de Dos Hermanas (18 de marzo de 1938). En consecuencia, no puede tratarse de otro Sevilla Foot-Ball Club distinto al registrado en 1909, de cuya fundación se da cuenta en la portada de “EL LIBERAL” del sábado, 31 de octubre de 1908.

 

Por último, digamos que, como quiera que se ha cuestionado por alguna parte que el Sevilla Balompié fuese fundado en 1907, existe un dato que demuestra la veracidad de tal hecho y que a continuación reseñamos. El Real Betis Balompié celebró sus Bodas de Plata el 6 de enero de 1932, motivo por el que vino a jugar por primera vez a Sevilla el Athletic de Bilbao, que fue el equipo que intervino en el partido organizado para conmemorar tan importante evento. De ello se hizo eco la prensa sevillana, lo que nos demuestra que no fue en 1950 cuando se comenzó a propagar que el año de fundación del Real Betis Balompié fue 1907 con el nombre de Sevilla Balompié, sino mucho antes. Y esto es así, porque si las matemáticas no engañan siete y veinticinco son treinta y dos. Bueno será, por tanto, que se tome exacta nota de lo hasta aquí relatado para que nadie se llame a engaño y la realidad resplandezca en todos sus extremos en el caso que nos ocupa.

 

En resumen, que por la información facilitada y las pruebas documentales aportadas en esta pormenorizada información, queda totalmente demostrado que el Real Betis Balompié no necesita acudir a teorías, hipótesis o especulaciones para certificar su año de fundación. Posee, para ello, suficientes datos documentales con los que demostrar que va a celebrar su centenario cuando en realidad le corresponde. Sin alterar ni manipular la fecha de su fundación ni el verdadero comienzo de su historia. Dicho sea esto con la autoridad que nos confieren los documentos que hasta aquí hemos reproducido y cuya verificación está al alcance de todo aquel que desee comprobar su autenticidad.

 

Bando de vísperas béticas

Bando de vísperas béticas

ANTONIO BURGOS

Mañana nuestro Real Betis Balompié, este Betis bueno que no nos lo merecemos, cumple cien años que son como un poema de Lope de Vega con barquitos descubridores y conquistadores en el río romano que le dio nombre: «Lleno de velas blancas/y juncias verdes». No sólo San Fernando era bético: Lope de Vega, como acabo de demostrar, también lo era. El Betis tiene tanta grandeza que sus alineaciones son a veces la Historia de la Literatura Española. En sus filas se han alineado Calderón y Unamuno. Don Miguel de Unamuno, para no ser menos que su tocayo el de la mítica alineación de la II República, escribió un ensayo que se titulaba «El sentimiento bético de la vida». Lo que ocurre es que tuvo la mala pata de buscarse un editor palanga que el tío mamón le cambió el título al libro, y le puso: «El sentimiento trágico de la vida». Total, lo mismo. Bético y trágico es lo mismo, como significan lo mismo Betis y Dionisos, Betis y Barroco o Betis y Ciudad de Sevilla, como demuestra el reciente libro de Emilio Carrillo, socio 214.

¿De qué se cumplen cien años? Si yo fuera de los del papel de fumar, diría que mañana no es el centenario del Betis, que aquel 12 de septiembre de 1907 se fundó otra cosa, con el españolísimo «Balompié» por «foot-ball» en el nombre, adelantándose a Mariano de Cavia y a la Real Academia Española. Otra cosa que aún no era el Betis. Si celebramos mañana el centenario es porque calculo yo que aquel día, precisamente aquel día, fue cuando, según el historiador Silvio el Rockero, llegó San Fernando con la espada en una mano y el balón de Rafael Gordillo en la otra y formuló su célebre pregunta:

-¿Dónde está mi Betis bueno?

Y le respondieron las voces de la historia, la voz del Chato Moguer, la voz de José María de la Concha, la voz de Curro el de los Periódicos, la voz de Antonio Picchi, la voz de Villamarín, la voz de Luis del Sol, la voz del capitán Añino, la voz de Don Manué, la voz de Doña María de las Mercedes de Borbón:

-Un momento, Santo Rey, que lo están fundando...

Lo estaban fundando y lo estaban fundiendo en el bronce del monumento vivo que ha sido siempre su afición. Para comprar ese bronce, estaban rifando una vaca y una jaquita cartujana. Arte. El campo de Heliópolis se arrió muchas veces. Cada vez que el Guadaira se salía de madre o el Tamarguillo chiquito pero matón se ponía chulo de padre y muy señor mío. Sostengo que el campo del Betis se sigue arriando cada quince días. Arriando con la inundación de arte, de gracia, de pasión, de genialidad que le chorrea a su afición y que desborda todos los cauces y atarjeas. Afición con la que nadie puede ni ha podido, que ni se compra ni se vende, que es tuétano de la historia de Sevilla misma, espejo donde la ciudad se mira. Y también se viene inundando desde hace un siglo el campo del Betis con la arriada de la poesía. La alineación literaria del Betis sí que es de Chámpion: en la portería, Joaquín Romero Murube; en la defensa, Gil Gómez Bajuelo y Manuel Sánchez del Arco; en el medio campo, don Santiago Montoto de Sedas; y arriba, Antonio Hernández, Montero Galvache, Sánchez Pedrote y Sánchez Mejías.

Si será único y grande el Betis que sólo Ignacio Sánchez Mejías llena su historia. Venga, vamos a ver, un pulso: que me digan a mí qué otro club de fútbol tuvo un presidente al que vestido de luces lo mató un toro en la plaza. Y no habiendo quedado ahí la cosa de singular y única, Betis puro, vino Federico García Lorca y como gorigori le escribió la mejor elegía que nunca se compuso en lengua castellana.

Se cumplen mañana cien años de un mito vivo. Cien años del campo del Patronato, del Campeonato de Liga de 1935, de la primera Copa del Rey, del partido de Utrera, cien años de las Tablas Verdes, que eran las tablas de la ley bética en el Sinaí de Sevilla. Cien años de inspiración. De poesía. De leyenda. Dividan 100 entre 13 gloriosas barras blancas y verdes y tendrán una somera noción de la aritmética del arte y de la gracia.

(Las que quedan escritas no son palabras. Son sevillanísimos tambores y cornetas de un bando. El bando de vísperas de la procesión de gloria y de la estación de penitencia verdiblancas que estamos sufriendo y gozando desde hace cien años. Gozando y sufriendo. Por eso mismo es nuestro Betis.)

¿Fue Triana la ciudad de Baitis?

¿Fue Triana la ciudad de Baitis?

HABIS

EVOLUCION GEOGRAFICA

Hace unos 5000 años, en los inicios del Calcolitico de Andalucía Occidental, el Rio Guadalquivir descomponía su curso varias docenas de kilometros arriba de su actual desembocadura. El municipio de Sevilla se mantenía bajo una extensa lamina de algunos kilometros de anchura y escasa profundidad a donde llegaba el flujo mareal desde la desembocadura, en lo que hoy es Coria del Rio. Desde alli hasta la Punta del Perro (el faro de Chipiona), el Guadqluivir conformaba una bahía que inundaba unos 2000 km2 de las actuales provincias de Sevilla, Cadiz y Huelva, y que se abría al Oceano por un estrecho de varios kilometros de anchura, desde dicha punta hasta el avance arenoso de Malandar.
Los habitantes poblaban las tierras altas proximas al gran Rio, como el Aljarafe o los Alcores, donde se conserva un continuum poblacional que va desde los inicios de dicho Calcolitico hasta el Bronce final, con asentamientos tan impotantes como Valencina, el Gandul o el Carambolo.
En ese largo periodo de casi dos milenios el arrastre de materiales fluviales va configurando islotes y una hidra de brazos fluviales que con el tiempo acabarán convergiendo en tres o cuatro. Uno de ellos correría más el este que el actual brazo occidental, por donde actualmente se asienta la isla de la Cartuja. Un segundo brazo correría por la actual darsena aunque de cauce mucho menos profundo. Un tercero recorrería la actual ciudad por las actuales Alameda, Sierpes, Pza Nueva y Avenida de la Constitución. A ellos habría que añadir los incipientes afluentes del Tagarete, el Tamarguillo o el Guadaira, que acabarían por configurar un paisaje pantanoso e inestable en una epoca con clima predominantemente atlantico (cerca de 1000 mm anuales) y que en tiempos de riadas recuperaría esa fisonomia de ancha lengua fluvial que poseía siglos atras. En esas circunstancias, desde las alturas del Aljarafe, el asentamiento de la actual Sevilla permanecía oculto por las aguas, asomando apenas algunos islotes: Cerro Macareno, Cerro del Aguila, y el islote primitivo de la ciudad de Sevilla, una mesa de unos 200 x 500 m que correria en sentido NO-SE desde la Pza del Salvador a los Jardines de Murillo.
Pero es a comienzos del I milenio a.c. cuando los cauces se estabilizan. El brazo más occidental se irá separando por el aporte de materiales hasta quedarse arrinconado a los pies del Aljarafe, surgiendo una larga isla que abarca las actuales La Cartuja, Triana-Los Remedios y la dehesa de Tablada.
No se sabe con certeza si a consecuencia de la guerra entre Leovigildo y Hemenegildo (que interpuso su flota y su ejercito entre Sevilla y el Rio para evitar la ayuda bizantina) o de la ampliación del perimetro amurallado de los Almoravides (hasta las actuales murallas de la Macarena), el curso más oriental del rio es separado de la actual dársena por un muro de defensa que ampliará el cauce de ésta y convertirá aquel en una larga laguna que perdura hasta el siglo XVI, liberando terreno para la expansion de la ciudad hacia el Oeste.
Paralelamente en tiempos almohades se construye el castillo de Triana (posteriormente Palacio de Al Zahir de Al Motamid y Castillo de San Jorge) donde hoy está el Mercado, para proteger la ciudad de ataques procedentes desde el Oeste. Como parte del sistema defensivo se crea una muralla defensiva y, a sus pies, un canal de agua se abre desde Chapina a Pza Cuba por la actual calle de Pages del Corro. Curiosamente en al argot trianero se conoce a esta calle como "La Cava", por lo que a pesar de las insistente leyenda sobre la hija del Conde Don Julián, es posible que dicho canal sea artificial. Al espacio entre esta Cava y el brazo occidental del rio se le denominará "Vega de Triana", por conformar un suelo idóneo para el cultivo de regadío.
Ya en época contemporánea se elevará el malecón de la calle Betis, se desecará la Cava para la urbanización de la Calle Pages del Corro y se elevará un muro de defensa para proteger el arrabal de las inundaciones, extendiendose el poblamiento por la zona liberada entre ambas.

LOS INICIOS HISTORICOS

Dada la inestabilidad de su asentamiento, todo experimento poblacional en Triana ha tendido a ser forzosamente provisional, y unido estrechamente a la actividad cerámica y fluvial.
Sobre su origen, no sólo no tenemos datos concretos, sino que además, en las menciones que se hace de Sevilla en los textos latinos, hay contradictorias noticias acerca de distintas entidades poblacionales que la arqueología no ha podido despejar y en las que la etimologia confunde más que ayuda.
Por un lado se habla de Traiana o Trajana (topónimo de la época imperial) como precedente, bien porque fuera fundada por el emperador Trajano, bien porque tuviese que ver su nombre con la herramienta ibera para arar la tierra (la "traia"). Por otro, y dada la confluencia en sus inmediaciones de distintos cursos del Guadalquivir, se ha propuesto la hipótesis de Trianas, como toponimo compuesto de la raiz tri- (tres) y el sustantivo iberico anas (rio). Así, Triana sería la tierra de los tres rios.
Por otro nos encontramos con la confusa noticia que da Estrabón acerca de una tal Baitis:
"Después de esta ciudad [Cordoba] y la de los gaditanos, es ciertamente famosa Hispalis, asimismo colonia romana: El hecho es que todavía su emporio permanece pero, por su consideración hacia los romanos, y por haber recibido recientemente soldados de Cesar, sobresale Baitis, aunque su comunidad fundacional no fue ilustre"
Es decir, que en las inmediaciones de Sevilla (queda excluida Italica que tambien es mencionada en la misma página), hay una ciudad llamada Baitis, de fundación no romana pero elevada en categoría con el asentamiento de soldados romanos. Curiosamente, la calle más antigua de Triana, la calle Betis, guarda el nombre romano de éste, y quien sabe si el toponimo prerromano antes de que se rebautizara como Traiana.
La confusión no se acaba aquí. Una vez establecida como colonia, Hispalis pertenece tanto a la tribu Sergia como a la Galeria. Pues bien, inscripciones de la época hablan indistintamente de habitantes de Hispalis y de habitantes de Romula. M.J. Henderson ha aventurado que Hispalis pudo haber sido una colonia doble, Julia (fundada por Cesar, con habitantes de la tribu Sergia e identificable con Sevilla) y Romula (fundada por Augusto, con habitantes de la tribu Galeria e identificable con Triana). De este modo el largo nombre romano de Sevilla, Colonia Julia Romula Hispalis, podía ser el resultado de la unificación administrativa de dos poblaciones ibericas (Hispalis y Baitis) posteriormente refundadas como colonias romanas (Julia y Romula).

BREVE RECORRIDO HISTORICO: ENTRE LA LEYENDA Y LA MARGINALIDAD.

Siendo Sevilla una ciudad tan afecta al relato legendario, el bautizo de sevillanía de su más famoso arrabal se produce con la historia de las santas Justa y Rufina.
A grandes rasgos, Justa y Rufina eran dos alfareras trianeras que, como muchos de sus convecinos de entonces y de ahora, vivían de convertir el arcilloso suelo trianero en cerámica. Cuenta la leyenda que estando ambas vendiendo sus productos en Sevilla pasó ante ellas la procesión de Salambó, cuyas cofrades pidieron a las hermanas algún donativo para la diosa, a lo que estas se negaron por considerar que la imagen que llevaban en andas estaba hecho del mismo barro que sus vasijas. A consecuencia de la disputa, que degeneró en pelea, la diosa cayó al suelo rompiendose en pedazos, dando razón ontologica a las alfareras, pero motivando su detención y posterior martirio. Gracias a esta narración sabemos que el posible hecho diferencial de la fundacíon separada de Sevilla y Triana, se perpetúa en el bajo imperio por motivos religiosos: Mientras que en Hispalis dominaban las creencias oficiales del Imperio, en Traiana ya vivián las primeras comunidades cristianas.
Más leyenda y menos historia tiene el segundo relato, el que habla de la Princesa Cava, esa por la que se perdió España, según menciona Sancho en el Quijote. Esta tal Cava era hija del conde visigodo Don Julián, y amante de Ruderico, Duque de la Betica. Al ascender éste ultimo al titulo de Rex Gothorum, la Cava, herida en su orgullo por no ser escogida por Ruderico como esposa y reina, conspirará con los partidarios de Witiza para traer a los moros a España. Según las ancianas del barrio el palacio de la princesa estaba pasando la Cava, de donde el nombre de dicha calle, pero es más seguro considerar que la calle Pages del Corro, como ya mencionamos arriba, proceda del más prosaico hecho de ser el encubrimiento de una cava defensiva.
Tanto la muralla romana, como la califal, como la almoravid, amplia su perimetro acercando Sevilla al Rio, que pasa de tener su linde en la calle Sierpes hasta tener sus atarazanas en la misma orilla. Sin embargo Triana permanecerá en todo este tiempo extramuros, y aunque dependiente de Madinat Isbiliyya, como las demás poblaciones y alquerías del entorno, mantendrá su idiosincrasia aparte. Una de ellas es la de albergar a la comunidad mozarabe de la ciudad. Cuentan las cronicas que al caer la noche los isbiliyíes menos observantes de los preceptos coránicos cruzaban el Kabir en barca hasta Madinat al Taryana, para visitar las tabernas cristianas donde se bebia el vino del Al Xaraf.
Tras la conquista de Fernando III, el barrio, hasta entonces contenido entre el Altozano y Pza Cuba, se extiende hacia el norte. Los soldados castellanos se asentarán en la actual calle de Castilla, los leoneses en el Barrio de León. El palacio al Zahir se convierte en fortaleza cristiana, Alfonso X manda construir la primer ilgesia ex-novo de la ciudad, la de Santa Ana, en un austero estilo cisterciense cuyo aspecto de fortaleza (hoy dia suavizado por el enlucido alberado, las tallas ceramicas y el airoso campanario barroco) revela el clima de inseguridad de la epoca. Parte de la población mudejar será confinada en el barrio hasta su expulsión tras la revuelta de la segunda mitad del XIII.
El 8 de agosto de 1492 parten las tres carabelas de Palos y muchos de sus componentes serán trianeros, entre ellos el primero en avistar tierra, Rodrigo de Triana, quien dice la leyenda que abjuró del cristianismo por escatimarle el Almirante la recompensa debida.A partir de entonces, el barrio se dualiza. Al norte se hace industrial (talleres alfareros, almonas reales...) y al sur marinero. En la misma calle Betis se erigirá el edificio de la Escuela de Mareantes (hoy desaparecido y ocupado por la Casa de las Columnas), donde se impartirán clases de geografía, matematicas, astronomía, para convertir a los duros pescadores del Guadalquvir en patronos de carabelas. Durante las decadas iniciales de la colonización de America el elemento poblador sevillano se destaca entre el resto, y dentro de él, el trianero. Basta un dato: En el Nuevo Mundo hay tres veces más toponimos que responden al nombre de Triana que al de Sevilla.
Tras la revuelta de las Alpujarras se procede a la dispersión de los moriscos por las principales ciudades españolas. En Sevilla se establecen varias morerias, la más numerosa de ellas en Triana. Al mismo tiempo, la infiltración gitana que ha ido bajando por el Reino de Aragón y estableciendose en Andalucía, se instala en el barrio al llegar a Sevilla, hogar que ocupará hasta la segunda mitad del siglo XX. Así, durante todo un siglo Triana será un barrio donde la convivencia entre moriscos y gitanos, y la permanente inmigración y emigración de la gente del mar, acabará por configurar una personalidad propia en una época donde el único vinculo fisico con la amurallada Sevilla será un simple puente de barcas, que no será eliminado hasta mediados del XIX. En epoca de inundaciones el barrio queda a su suerte y se inunda año tras año.
En estos tiempos se asientan en la Vega de Triana algunas casas (El Turruñuelo, la Herilla) y comunidades religiosas (Convento de los Remedios, Convento de San Jacinto).
El primero de noviembre de 1755 por la mañana, mientras media España se encuentra en misa, se desencadena el formidable terremoto de Lisboa. Sevilla ve caer cientos de sus edificios y agrietarse otros muchos en los primeros instantes. Pero lo peor está por llegar, una gigantesca marea de varios metros de altura consecuencia del tsunami provocado por el terremoto arrasa la costa atlantica pensinsular, destruyendo ciudades como Huelva y Cadiz, y remontando Rio arriba hasta Sevilla. La ciudad, protegida por sus murallas, queda a salvo, en Triana el agua barre los restos de las casas derrumbadas. Solo sobreviven el Altozano y la Iglesia de Santa Ana. El desastre dejará una fuerte impronta en la memoria popular hasta el punto de conservarse siglo y pico despues en la letra de una mitica soleá:
"El dia del terremoto
llegó el agüita hasta arriba.
Pero no pudo llegar
a donde llegó mi fatiga".

LA CONFORMACIÓN DE UNA IDENTIDAD DIFERENCIADA

El período que va desde finales del siglo XVIII a mediados del XX, supone un largo período de tiempo en el que Sevilla, ciudad esplendorosa en los mejores momentos del Imperio, acusa una prolongada decadencia. Al mismo tiempo se están terminando de conformar algunos de los elementos basicos de la cultura andaluza, como son la predileccion definitiva de lo barroco sobre otras tendencias artisticas, la mixtificación entre lo culto y lo popular de sus manifestaciones más emblemáticas (tauromaquia a pie, semana santa...), pero va a ser el período en que un fenomeno de elaboración local y alcance universal, como es el flamenco, alcance su punto de inflexión en el camino hacia su estilización artística. En el siglo XIX Sevilla, y en especial Triana, se convertirán en el crisol donde los cantaores procendentes de distintos puntos del occidente andaluz eleven la interpretación de dichos cantes desde lo folklorico hasta lo culto. La primera noticia del flamenco en la historia literatura es el relato "UN baile en Triana" perteneciente a la serie "Escenas Andaluzas" del iniciador de la literatura costumbrista en España, el malagueño Serafín Estébanez Calderón.
En una ciudad encerrada sobre sí misma Triana manifiesta una personalidad joven y renovada que destaca en la expresión de sus fiestas más emblemáticas. A finales del mes de Julio el barrio comienza a celebrar la Velá de Santiago y Santa Ana, en el que se van a popularizar las casetas de lonas rayadas que después pasarán a la Feria de Abril y a otras ferias andaluzas; mientras las hermandades de penitencia y la procesión del Corpus Christi realizan sus estaciones a la Catedral, en Triana se celebrarán tomando como epicentro la Parroquia de Santa Ana, la más antigua de la ciudad, la segunda en numero de feligreses tras la del Sagrario. En estos momentos de gran expresividad religiosa, Triana acoge casi la tercera parte de las cofradias de la capital, y su hermandad del Rocío, la sexta en antigüiedad y una de las más numerosas, provocará un efecto de demostración sobre toda la comarca del Aljarafe y la propia capital que tardará más de 125 años en sacar la suya propia.
A partir de 1830, por decisión arzobispal, todas las hermandades de la capital deberán procesionar hacia la Catedral, lo que supondrá la unificación definitiva de la semana Santa sevillana, pero también el inicio de la rivalidad entre las hermandades señeras de los dos barrios más populosos de la ciudad: Triana y la Macarena.
Estamos en una epoca donde el puente sigue siendo de barcas, los lienzos de la vieja muralla sigue en pie, el grueso de la población trianera pertenece a las clases más bajas de la sociedad que habitan en corrales de vecinos, y dentro de ella la etnia gitana ocupa un papel muy marcado. Dice una soleá:
"Tu sabes que yo te quiero,
pero en la calle de las Sierpes
yo me siento extranjero"
¡Hasta dónde no llegaría la confrontación entre ambas orillas que, en sus orígenes, la mayor parte de la afición del Sevilla F.C. residía en la ciudad, y la del Betis en el arrabal!
Esta situación de asimetría permenente se resolverá en las décadas que van desde 1940 a 1970. Es este el período en que Sevilla, como el resto de España, se despereza tras el desastre de la guerra. Las viejas casas de vecinos, seña de indentidad del barrio se van demoliendo y sus habitantes emigran a los nuevos poligonos en las afueras de la ciudad, especialmente el Poligono Sur. Se configura así una Triana estructurada en tres estratos sentimentales: La vieja, amurallada entre la calle Betis y la Cava, la nueva, en los ensanches que ocupan la antigua Vega de Triana, y la diáspora, que vive en otros puntos de la ciudad pero que se reune en los "dias señalaítos" como reafirmación de su identidad.

CONCLUSIÓN

El turista que arriba a la capital hispalense suele, con frecuencia, ir en busca de Triana y, también con frecuencia, suele salir decepcionado. Triana no es un barrio monumental, sino atmosférico, lo mejor de sus gentes no reside en sus calles sino que marchó de ellas hace tiempo. Triana no es ya un lugar aparte sino un estado mental ocasional. Aún sobreviven ancianos que cuando cruzan el puente dicen que "van a Sevilla" y de vez en cuando vemos una camiseta con el provocador "Triana: Republica Independiente". Pero son los últimos estertores de una ciudad que nació dividida y que arrostra, de manera inevitable, su destino metropolitano.

"Sevilla tuvo una niña,
y le pusieron Triana;
la bautizaron en el Río
los gitanos de la Cava"

El "Manquepierda"

ESPAÑA BALOMPIÉ 1904

La afición del Betis es conocida internacionalmente por el fervor y la fidelidad que profesa a sus colores. El rasgo más distintivo que define la filosofía de los seguidores del club es una vieja leyenda que se gestó en los años más difíciles de su existencia: el manquepierda. El espíritu de este lema radica en un elemento definitorio de la personalidad como es el orgullo.

El aficionado bético tuvo que soportar durante los años cuarenta y cincuenta una situación deportiva lamentable, ya que un equipo que había sido campeón de Liga tuvo que tomar en 1947 el desafortunado camino de la tercera división. Presionado social y deportivamente, el bético reaccionó con la sabiduría tan peculiar que emana de esta tierra del sur. Fue el momento de adherirse con más ilusión a un equipo que, fuera ya de cualquier elemento de juicio deportivo, dio paso a la creación de toda una forma de entender la vida. El mito del manquepierda no supondrá sin embargo una actitud derrotista ante las situaciones. Al contrario, el manquepierda no es ni más ni menos que el renacimiento de algo en desfase en el día de hoy: el apoyo a una institución en los momentos más delicados de su historia.

Este espíritu acabó generando una idea que ha perdurado a lo largo del tiempo para dar un carácter único a la afición del Betis. Desde entonces, la hinchada verdiblanca representó todo un ejemplo de fidelidad para cualquier club y su fama es conocida en toda España y buena parte del extranjero. Manuel Sumers, gran bético y humorista, incluyó al Betis entre sus temas preferidos a la hora de hacer chistes. La vergüenza, la dignidad y la lucha sin desmayo fueron las armas de unos hombres para mantener viva la entidad. Lo que se forjó es un auténtico mito capaz de perdurar a lo largo de los años. Con el condimento esencial del manquepierda el carácter de la afición del Betis se ha constituido en uno de los pilares de la entidad.

Sin ningún tipo de parangón, el bético se crece ante las adversidades y es un ejemplo único de dignidad. El manquepierda nació de un orgullo herido, pisoteado por unas terribles circunstancias. Como consecuencia, ha provocado en el seguidor del Betis una confianza perenne en el equipo. Se alegra con sus victorias –inconmensurable el júbilo tras la consecución de la primera Copa del Rey- y soporta las derrotas con sentido de la deportividad y una fidelidad a prueba de bombas.

Casi mezclado con el estoicismo, ser del Betis no significa sólo la pertenencia a un club de fútbol. Los béticos casi nacen béticos. No se trata únicamente de ser aficionado al fútbol o de animar a un equipo en concreto, ser del Betis es amarlo, dejarse arrastrar en un torbellino para lo bueno y lo malo, es sentimiento. Los ejemplos que a lo largo de la historia ha dado la afición son muestra de una militancia cercana al fanatismo, pero nunca manchada con las deleznables gotas de violencia y radicalismo que desgraciadamente impregnan el comportamiento de algunos sectores en otros clubes. La adhesión a la filosofía que representa el Betis es compatible incluso con no ser aficionado al fútbol. A algún individuo puede no gustarle el deporte más importante del planeta y ser seguidor del Betis.

Con la peculiaridad como cordón umbilical, a golpe de sufrimiento y de vejación, de alegría, pasmo, admiración, sorpresa, magia, fanatismo, fidelidad, amor, pena o dolor, el Betis se ha ido cincelando a lo largo ya de casi 100 años de historia. De la cima a la sima, en Europa y en Utrera, para lo mejor y lo peor, la afición del Betis es única y el espíritu que emana de ese particularismo se ha convertido en el emblema más contundente de una entidad también única.